Autónomos · 4 de septiembre de 2026

Autónomo o Sociedad Limitada: cómo decidir en 2026

Es una de las preguntas más habituales cuando un negocio empieza a crecer: ¿me conviene seguir como autónomo persona física o me paso a una Sociedad Limitada? La respuesta corta es "depende", pero entender por qué depende — y de qué exactamente — te permite hacer la cuenta con tus propios números en vez de fiarte de lo que le funcionó a otro.

Dos formas distintas de tributar

Como autónomo persona física, tu beneficio tributa directamente en tu IRPF, con la escala progresiva del trabajo (que sube por tramos según lo que ganes, hasta tipos marginales altos en las rentas más elevadas). Como Sociedad Limitada, el beneficio de la empresa paga primero el Impuesto sobre Sociedades — un tipo fijo, no progresivo: 25 % general, con tipos reducidos del 15 % para empresas de nueva creación con beneficios, o del 19 %/21 % si eres micropyme (facturación menor de 1 millón de euros) — y solo si después repartes ese beneficio como dividendo a tu bolsillo personal, vuelve a tributar en tu IRPF, esta vez a la escala del ahorro.

Puedes comparar tu caso concreto en nuestra calculadora de autónomo vs. Sociedad Limitada, que hace este cálculo con tu beneficio, tu comunidad autónoma y el tipo de sociedad que te corresponda.

Compara cuánto te queda en el bolsillo en cada estructura:

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La doble imposición: la clave que mucha gente pasa por alto

El error habitual al comparar ambas estructuras es fijarse solo en el tipo del Impuesto sobre Sociedades (25 %, o el reducido que corresponda) y pensar "eso es menos que mi tramo de IRPF, así que la SL sale mejor". Pero si al final del año retiras todo el beneficio para gastarlo en tu vida personal, ese dinero vuelve a tributar cuando lo repartes como dividendo — es doble imposición económica. En ese escenario (repartir todo el mismo año), la ventaja fiscal de la SL frente al autónomo suele notarse solo con beneficios bastante altos, porque la suma de "Impuesto sobre Sociedades + IRPF del dividendo" acaba siendo parecida, o incluso superior, a lo que pagarías directamente como autónomo en tramos de renta moderados.

La SL empieza a compensar de verdad en dos situaciones: cuando tus beneficios son muy altos (el tipo marginal del IRPF como autónomo se dispara, mientras que el tipo de Sociedades se mantiene fijo), o cuando no repartes todo el beneficio cada año — si dejas parte dentro de la empresa para reinvertir, esa parte solo ha pagado el Impuesto sobre Sociedades, sin la segunda vuelta del IRPF, al menos mientras no la repartas.

La cuota de autónomo también cambia

Si eres administrador o socio con control efectivo de tu SL, no puedes cotizar por la base mínima general de un autónomo persona física: la ley te obliga a una base mínima más alta (la del grupo 1 de cotización del Régimen General), lo que se traduce en una cuota de autónomo societario sensiblemente superior a la de un autónomo persona física que empieza con pocos ingresos. Es un coste fijo que hay que tener en cuenta desde el primer día, independientemente de lo que factures.

Otras diferencias que no son solo fiscales

Constituir una SL implica trámites y costes que un autónomo no tiene: notaría, Registro Mercantil, capital social (mínimo legal de 1 €, aunque en la práctica muchos recomiendan 3.000 € para evitar restricciones), y contabilidad más exigente (libros mercantiles, cuentas anuales, depósito en el Registro). A cambio, la SL ofrece responsabilidad limitada: en general, tu patrimonio personal queda protegido frente a las deudas del negocio (con matices — los bancos suelen pedir avales personales a las SL pequeñas, lo que en la práctica reduce esa protección). El autónomo, en cambio, responde con todo su patrimonio personal de las deudas de su actividad, salvo la protección parcial de la vivienda habitual bajo ciertas condiciones.

Qué no cubre esta comparación

Nuestra calculadora modela un único escenario — socio único que reparte todo el beneficio como dividendo el mismo año — porque es el más fácil de calcular con una cifra clara. No modela dejar beneficio dentro de la sociedad, pagarte una nómina de administrador en vez de dividendo, tener varios socios, ni el régimen de módulos. Si tu caso se acerca a alguno de estos escenarios, la cuenta puede cambiar bastante — consulta con tu gestoría antes de dar el paso, porque cambiar de estructura tiene costes de constitución que conviene amortizar con una decisión bien pensada, no solo con una cifra de este año.

Un ejemplo con 40.000 € de beneficio, número a número

La teoría de la doble imposición se entiende mejor con cifras delante. Un autónomo con 40.000 € de rendimiento neto y una sociedad con el mismo beneficio, si esta última reparte todo como dividendo el mismo año, quedan así:

40.000 € de beneficio: autónomo frente a SL con dividendo íntegro
ConceptoAutónomoSociedad limitada
IRPF sobre el rendimiento10.502 €—
Impuesto sobre Sociedades (19 %)—7.600 €
IRPF sobre el dividendo—6.684 €
Total de impuestos10.502 €14.284 €
Te queda29.498 €25.716 €

Con este beneficio, ser autónomo deja casi 3.800 € más en el bolsillo, precisamente por la doble imposición del dividendo. La cifra de IRPF del autónomo usa la escala general estatal orientativa; el resultado exacto varía algo según tu comunidad autónoma, pero la diferencia de fondo con la sociedad se mantiene en la mayoría de casos a este nivel de beneficio.

Los tipos del Impuesto sobre Sociedades en 2026

El tipo que paga la sociedad no es siempre el 25 % general. Hay varios tipos reducidos según el tamaño y la antigüedad de la empresa:

Tipos del Impuesto sobre Sociedades
TipoA quién se aplica
15 %Entidades de nueva creación, en el primer periodo con base positiva y el siguiente
19 % hasta 50.000 € de base, 21 % en el excesoMicropymes, facturación por debajo de 1.000.000 €
23 %Pymes con facturación entre 1 y 10 millones de euros
25 %Tipo general, el resto de sociedades

El tipo del 15 % para empresas de nueva creación es el más generoso, pero solo dura dos ejercicios con beneficio y no se aplica si la actividad viene transmitida de una persona o entidad vinculada, ni si la sociedad forma parte de un grupo mercantil.

Cuándo empieza a compensar la sociedad

El ejemplo anterior con dividendo íntegro es el peor caso para la sociedad. En la práctica, la balanza se inclina hacia la SL en dos situaciones concretas:

Cuándo la sociedad tiende a compensar
SituaciónPor qué
Beneficios altos, por encima del tramo del 37-45 % de IRPFEl tipo marginal del autónomo supera con holgura al de la sociedad, incluso repartiendo dividendo
No necesitas retirar todo el beneficio cada añoLo que queda dentro de la sociedad solo paga el Impuesto sobre Sociedades, sin el segundo tramo del dividendo

Por debajo de esos niveles, como en el ejemplo de 40.000 €, el autónomo suele salir mejor si necesita disponer de todo el dinero cada año. La sociedad gana atractivo cuando el negocio genera más de lo que necesitas para vivir y puedes dejar el resto reinvertido, algo que esta comparación no modela porque depende de cada caso.

Preguntas frecuentes

¿Puedo pasar de autónomo a SL más adelante si el negocio crece?

Sí, es habitual empezar como autónomo por la sencillez de los trámites y constituir la sociedad cuando el beneficio se acerca a los tramos altos del IRPF. El cambio implica dar de baja la actividad como persona física y constituir la sociedad, con sus propios costes de notaría y registro, así que conviene planificarlo con margen, no de un día para otro.

¿La sociedad limitada me protege el patrimonio personal?

En teoría sí: la responsabilidad se limita al capital social, frente a la responsabilidad ilimitada del autónomo. En la práctica, los bancos suelen pedir avales personales para conceder financiación a sociedades pequeñas, lo que diluye bastante esa protección en los primeros años.

¿Hay que tener un capital mínimo para montar una SL?

El capital social mínimo es de 1 € desde la reforma que introdujo la sociedad limitada de formación sucesiva, aunque con restricciones hasta alcanzar los 3.000 € tradicionales (limitaciones al reparto de dividendos y una reserva legal reforzada). En la práctica casi todo el mundo sigue constituyendo con 3.000 € para evitar esas limitaciones.

¿Qué pasa con el IVA, cambia algo entre autónomo y SL?

No, el IVA funciona igual en ambos casos: se repercute, se soporta y se liquida trimestralmente sin diferencias por la forma jurídica. La comparación de esta guía se centra en el IRPF, el Impuesto sobre Sociedades y las cotizaciones, que es donde está la diferencia real.

¿Cerrar una SL es más caro que darte de baja como autónomo?

Bastante más. Darse de baja como autónomo es un trámite simple y gratuito en la Seguridad Social y Hacienda. Disolver y liquidar una sociedad exige escritura notarial, inscripción en el Registro Mercantil y, salvo excepciones, la liquidación formal del patrimonio social, con un coste que fácilmente supera varios cientos de euros en gestoría y notaría.

Esta guía es informativa y no sustituye el asesoramiento de tu gestoría o asesor fiscal.