Vivienda y ahorro · Actualizado el 21 de septiembre de 2026
Cómo ahorrar para la entrada de tu vivienda
La cifra que casi nadie calcula bien al principio no es la cuota de la hipoteca, sino cuánto dinero necesitas antes de que el banco te dé un euro: la entrada más los gastos de la compra. Es habitual centrarse en si "puedo permitirme la cuota mensual" y olvidar que, antes de llegar ahí, hace falta tener un capital inicial considerable ya ahorrado y disponible. Vamos a ponerle números a todo el proceso, paso a paso.
Cuánto necesitas realmente, no solo la entrada
Los bancos financian, como norma habitual del sector, hasta el 80 % del menor valor entre el precio de compra y la tasación de la vivienda. Eso significa que necesitas cubrir de tu bolsillo, como mínimo, el 20 % restante — y digo "como mínimo" porque en según qué perfiles (ingresos variables, sin nómina fija, o para una segunda vivienda) los bancos pueden exigir un porcentaje de entrada todavía mayor. Pero eso no es todo: encima de esa entrada hay que sumar los gastos de compraventa — el impuesto correspondiente (ITP en vivienda usada, o IVA más AJD en vivienda nueva), notaría, registro de la propiedad y gestoría —, que suelen rondar entre un 8 % y un 13 % adicional del precio, según la comunidad autónoma donde compres y el tipo de vivienda.
Es decir: para una vivienda de 200.000 €, no necesitas 40.000 € (el 20 % de entrada), sino más bien entre 56.000 € y 66.000 € contando los gastos — una diferencia de varios miles de euros que sorprende a mucha gente que llega a este punto pensando solo en el 20 %. La calculadora de gastos de compraventa te da la cifra exacta para tu comunidad autónoma y tipo de vivienda, sin tener que buscar los tipos impositivos por tu cuenta.
Si quieres saltarte la cuenta manual, nuestra calculadora suma la entrada y los gastos en un solo objetivo y te dice en cuántos meses llegas ahorrando lo que puedas cada mes:
Calcular cuánto me falta y cuándo llego →Un colchón adicional, aparte de la entrada
Además de la entrada y los gastos de compraventa, es recomendable tener un margen adicional para imprevistos del propio proceso de compra: gastos de mudanza, muebles y electrodomésticos si la vivienda no los incluye, pequeñas reformas que descubras necesarias tras la inspección técnica, o el primer mes de comunidad e IBI si no estaban previstos. Muchos asesores hipotecarios recomiendan no dejar tu cuenta a cero justo después de firmar, sino mantener siempre un fondo de emergencia aparte, precisamente porque comprar una vivienda no reduce tu necesidad de tener un colchón — si acaso la aumenta, porque tus gastos fijos mensuales (hipoteca, comunidad, IBI) también suben.
Convierte esa cifra en un plan de ahorro mensual
Una vez sabes el total que necesitas — entrada, gastos y colchón adicional —, el siguiente paso es traducirlo en una aportación mensual realista según el plazo en el que quieres comprar. Puedes hacerlo en un solo paso con la calculadora de ahorro para la entrada, que ya suma la entrada y los gastos de compraventa por ti y simula mes a mes tu ahorro hasta decirte cuánto te falta y cuándo llegas. Si prefieres partir de un objetivo total ya calculado a mano y solo quieres la cuota mensual, la calculadora de cuánto ahorrar hace lo mismo de forma más genérica: le dices tu objetivo total, cuánto tienes ya ahorrado, en cuántos años quieres llegar y qué interés esperas ganar por el camino (0 % si va a ser una cuenta corriente normal, algo más si usas una cuenta remunerada o un depósito), y te da la cantidad fija que tienes que apartar cada mes para llegar justo a tiempo.
Si vas a dejar ese dinero en una cuenta remunerada o un depósito en vez de una cuenta corriente sin más, el interés compuesto juega a tu favor, sobre todo cuanto más largo sea el plazo de ahorro — a más de 3 o 4 años, la diferencia frente a una cuenta sin remunerar empieza a notarse de forma apreciable. Puedes ver el efecto exacto con la calculadora de interés compuesto, introduciendo lo que ya tienes, tu aportación mensual y el interés esperado.
Un consejo práctico: si tu horizonte de compra es corto (menos de 2-3 años), es preferible priorizar productos sin riesgo de pérdida de capital, como una cuenta remunerada o un depósito a plazo fijo, en vez de productos de inversión con riesgo — porque necesitas tener esa cantidad exacta disponible en la fecha prevista, sin depender de si el mercado está a la baja justo cuando toca comprar.
Con la entrada ya calculada, mira qué cuota mensual te tocaría pagar:
Calcular mi hipoteca →Antes de decidirte, compara con alquilar
Comprar no siempre es la opción que más patrimonio te deja a medio plazo, sobre todo si el mercado de alquiler de tu zona es relativamente barato en relación al precio de compra, o si no tienes intención de quedarte muchos años en la misma vivienda — los gastos de comprar y vender (impuestos, notaría, agencia) hacen que mudarte con frecuencia siendo propietario salga más caro que hacerlo de alquiler. La calculadora de alquiler vs compra compara, al cabo de los años que le indiques, el patrimonio neto de cada opción: la vivienda revalorizada menos lo que aún te quede por pagar de hipoteca, frente a lo que no gastaste en entrada y gastos (porque seguías de alquiler), invertido y creciendo con la rentabilidad que tú mismo definas como razonable.
No hay una respuesta única y universal: depende de tu horizonte temporal, de tu mercado local (los precios de compra y alquiler no suben siempre a la misma velocidad), y de cuánta certeza necesitas sobre dónde vas a vivir los próximos años. Pero sí puedes tener los números claros antes de decidir, en vez de guiarte solo por la intuición o por lo que hayan decidido otras personas de tu entorno.
Formas de acelerar el ahorro para la entrada
Si el plazo que te sale con tu ahorro mensual actual te parece demasiado largo, hay unas pocas palancas reales que puedes mover: aumentar el plazo de ahorro (obvio, pero a veces es la opción más realista), reducir el objetivo buscando una vivienda de menor precio o en una zona distinta, aportar puntualmente cantidades extra cuando las tengas disponibles (una paga extra, una devolución de la renta, un bonus), o mejorar la rentabilidad del dinero ya ahorrado si tu horizonte lo permite. Lo que no suele funcionar bien es intentar acelerar demasiado el proceso asumiendo más riesgo del que tu plazo real permite — si necesitas el dinero en dos años, no es el momento de metértelo en un producto cuyo valor puede bajar justo cuando lo necesites.
La cifra completa, según el precio de la vivienda
Puesto en una tabla, esto es lo que hay que tener ahorrado antes de firmar: el 20 % de entrada que el banco no financia, el impuesto de transmisiones (aquí al 8 %, un valor medio orientativo que varía mucho por comunidad) y los gastos fijos de notaría, registro, gestoría y tasación:
| Precio | Entrada (20 %) | ITP (8 %) | Gastos fijos | Total |
|---|---|---|---|---|
| 150.000 € | 30.000 € | 12.000 € | 1.880 € | 43.880 € |
| 200.000 € | 40.000 € | 16.000 € | 2.040 € | 58.040 € |
| 250.000 € | 50.000 € | 20.000 € | 2.200 € | 72.200 € |
| 300.000 € | 60.000 € | 24.000 € | 2.360 € | 86.360 € |
El total ronda el 29 % del precio, no el 20 % de la entrada. Es la diferencia que más descoloca a quien empieza a ahorrar: sobre una vivienda de 200.000 €, hablamos de 18.000 € adicionales que no aparecen en ningún anuncio inmobiliario.
Cuánto tardas en reunirlo
Sobre ese objetivo de 58.000 € para una vivienda de 200.000 €, el plazo depende directamente de cuánto puedas apartar cada mes:
| Ahorro mensual | Tiempo necesario |
|---|---|
| 300 € | 16 años y 1 mes |
| 500 € | 9 años y 8 meses |
| 700 € | 6 años y 11 meses |
| 1.000 € | 4 años y 10 meses |
Las cifras no cuentan rentabilidad ni subidas del precio de la vivienda, que tiran en direcciones opuestas. Si el plazo se va más allá de cinco o seis años, suele tener sentido combinar dos estrategias: colocar parte del ahorro en productos de bajo riesgo mientras llega el momento, y revisar a la baja el precio objetivo o la zona, porque el tiempo de espera también tiene un coste.
Preguntas frecuentes
¿Hay hipotecas que financien el 100 % del precio?
Existen, pero son excepcionales: suelen darse en pisos procedentes del propio banco, con avalista o mediante avales públicos dirigidos a jóvenes. Lo habitual sigue siendo el 80 % del menor valor entre precio de compra y tasación, que es el criterio que aplica el banco al calcular cuánto te presta.
¿Cuenta como entrada el dinero que me regalen mis padres?
Sí, y el banco lo acepta siempre que puedas justificar su origen. Ten en cuenta que una donación en dinero tributa por el impuesto de sucesiones y donaciones, con bonificaciones muy amplias entre padres e hijos en algunas comunidades, así que conviene formalizarla bien antes de que el dinero aparezca en tu cuenta.
¿Debo gastar todos mis ahorros en la entrada?
No es recomendable. Además de la entrada y los gastos, conviene mantener el fondo de emergencia intacto y reservar una cantidad para lo que llega justo después: mudanza, muebles, electrodomésticos y las primeras reparaciones. Quedarse a cero el día de la firma es una de las decisiones que más problemas genera al año siguiente.
¿Los avales públicos para jóvenes cubren la entrada?
Los programas de aval del ICO y de algunas comunidades cubren una parte del porcentaje que el banco no financia, de modo que reducen el ahorro previo necesario. No cubren los impuestos ni los gastos de compraventa, que siguen siendo a tu cargo, y exigen cumplir requisitos de edad e ingresos.
¿Dónde guardo el dinero mientras ahorro para la entrada?
Depende del plazo. Si vas a comprar en uno o dos años, el objetivo es no perder capital: cuenta remunerada, depósito o letras del Tesoro. Si el horizonte pasa de cinco años, una parte puede ir a productos con algo más de riesgo, siempre con la idea de reducir esa exposición a medida que se acerque la fecha de compra.